Reflexionando sobre cuáles son las razones para realizar una fusión de empresas, en el análisis previo nos encontramos con las razones que pueden motivar la compra-venta de las mismas. Esta cuestión la analizamos con mayor detalle en nuestro anterior post “Razones para comprar o vender una empresa”.

Entre esas razones citábamos, por ejemplo:

  • aumentar la dimensión
  • ganar cuota de mercado
  • acceder a nuevos mercados
  • ampliar la gama de producto
  • adquirir tecnología
  • aprovechar sinergias financieras
  • etc.

Todas y cada una de estas razones pueden perfectamente aplicarse a los motivos existentes en la propiedad de una compañía para decidir fusionar su negocio con otra compañía que generalmente opera en su mismo mercado.

A diferencia de las operaciones de compra-venta, donde habitualmente el vendedor percibe una cantidad económica a cambio de las acciones/participaciones de su negocio, en las operaciones “puras” de fusión de empresas/integración/unión, los socios no perciben cantidad alguna que les permita minorar de esta forma, total o parcialmente, su riesgo empresarial, sino más bien al contrario refuerzan su apuesta por la compañía y el sector percibiendo acciones de la empresa resultante.

¿Por qué “unir fuerzas” en vez de comprar o vender un negocio?

Por lo general, en la fusión de empresas, las causas que más abundan en el mercado tienen que ver con la confianza y la voluntad existente entre las partes involucradas. Si ya vender una compañía es una tarea ardua y complicada, el concepto de fusión de empresas eleva esta dificultad a un eslabón superior.

Como premisa de partida diremos que en una operación de fusión de empresas de estas características la voluntad y confianza entre las partes involucradas debe ser total y absoluta. No sólo no compramos o vendemos a un tercero, de alguna manera hacemos las dos cosas en uno. Sino que nos convertimos en socio de este tercero, con todos los deberes y obligaciones que esto implica.

Nuestra experiencia

Dentro de la experiencia de NORGESTION en este tipo de operaciones, de fusión de empresas, mucho menos habituales que las operaciones de compra-venta de empresas, las principales razones identificadas podrían ser:

  • Complementariedad clara entre los negocios a fusionar
  • Complementariedad entre los Órganos de Decisión de dichos negocios
  • Sintonía cultural entre las empresas
  • Apuesta y gesto ante el mercado (nadie vende)
  • Ausencia de necesidad económica entre la propiedad
  • Sensación de que aún queda “camino por recorrer”
  • Incorporación de una segunda o tercera generación a los negocios, “ruptura con tabúes del pasado”

Toma de decisiones

Parece claro resaltar que la complejidad que engloban estas operaciones es mayor que la habitualmente existente en una operación de compra-venta. Especialmente si se trata de operaciones entre iguales, ya que habrá que tomar decisiones de gran calado y sensibilidad para las partes:

  • Nombre de la compañía resultante
  • Ubicación de la sede social
  • Organigrama Organizativo
  • Modelo de Gestión
  • Consejo de Administración
  • Decisiones sobre producto/mercado/tecnología
  • Software de Gestión

En cada uno de estos puntos, y en otros muchos no nombrados, puede surgir la chispa que eche al traste la operación planteada a pesar del sentido estratégico y económico que la misma pueda tener, ya que finalmente son las personas involucradas las que deberán aparcar motivos personales y dejar que prevalezcan los motivos profesionales que permitan sacar adelante la operación.

Pero… es necesario un asesoramiento profesional en este tipo de procesos

Desde nuestra experiencia estamos plenamente convencidos de la idoneidad de contar con un asesoramiento profesional contratado. Este equipo aportará su visión a lo largo de proceso y permitirá la conclusión del mismo con el éxito deseado.

Al igual que en las operaciones de compra o venta, las operaciones de fusión son operaciones complejas y generalmente extraordinarias. Éstas por su singularidad y excepcionalidad, exigen un asesoramiento profesional y habituado a este tipo de situaciones.

Sin embargo, al tratarse de operaciones donde el grado de afinidad y compenetración entre los equipos de ambas partes debe ser óptimo el día después de la operación, ya que a partir de entonces es cuando realmente van a trabajar bajo el mismo nombre, conviene más que nunca contar con el apoyo de un asesor experto y profesional que sepa gestionar los momentos duros y sensibles del proceso desatascando los problemas y evitando que la relación entre las partes se erosione lo más mínimo.

Diferencia entre proceso de compra-venta y proceso de fusión

Es aquí quizás donde radica uno de los aspectos más diferenciados de las operaciones de compra-venta. En ambos casos los procesos son complejos y largos en el tiempo, pero mientras en las operaciones de compra-venta una vez concluido el proceso se impone un modelo de gestión y una cultura empresarial, en ocasiones sin volver a coincidir con las partes vendedoras involucradas en las negociaciones, en un proceso de fusión lo realmente complicado comienza con el llamado “día después”, por lo que las partes deben de llegar con la confianza y las fuerzas intactas a ese momento. Esta será la principal labor del asesor, conseguir sacar a delante el proceso con un acuerdo que permita a las partes presentarse al “día después” plenas de fuerza y confianza en la decisión tomada.

Más adelante, en una posterior entrada analizaremos en detalle cuáles son los pasos habituales que se dan en un proceso de estas características.