En nuestro actual contexto económico, cada vez más complejo y cambiante, el concepto de Interim management o gestión temporal de empresas está cobrando paulatinamente una mayor importancia y una presencia real. Si bien hace relativamente pocos años no era habitual obtener respuesta a la pregunta de ¿qué es el interim management?, la creciente globalización de la economía y el subsiguiente “contagio” entre las diferentes realidades geográficas y sectoriales zonas han contribuido de manera clave a su extensión.

La definición exacta de Interim Management o Gestor Temporal de Empresas es la de un ejecutivo, ajeno a la compañía, nombrado por el Consejo y/o la Dirección General (según el cargo que se haya de cubrir) para desempeñar, durante un plazo limitado de tiempo, determinadas funciones ejecutivas, en el marco de una situación transitoria.

Históricamente, la figura del Gestor Temporal tiene precedentes en el Imperio Romano con la figura del Publicano (e incluso de asociaciones de Publicanos) a quien acudía la población para encomendarle determinadas tareas como liquidaciones de herencias, quiebras, etc. La figura del Gestor Temporal surge, en nuestros días, a raíz de la crisis de la década de los 70 del siglo XX en Europa, derivada de la necesidad de incorporar talento y experiencia a las compañías sin las cortapisas y compromisos que las estrictas legislaciones laborales de la época imponían. La reunificación de Alemania y la caída del Telón de Acero aceleró la necesidad de incorporar directivos experimentados para profesionalizar la gestión de los antiguos monopolios estatales y acompañar la expansión de los grupos multinacionales occidentales.

Las circunstancias que pueden motivar el nombramiento de un Gestor Temporal son de variada naturaleza, y no siempre ligadas a una situación de crisis:

  1. Económicas: disminución de ventas y/o de resultados, falta de liquidez, búsqueda de ahorros operativos, etc.
  2. Productivas: desinversión de una nueva línea de actividad y/o de activos, lanzamiento de un proyecto, integración de varias compañías y/o negocios, etc.
  3. Gestión: MBO, necesidad de profesionalización del equipo gestor, salida inesperada de un directivo clave, identificación de una carencia puntual de conocimiento, experiencia, cobertura de excedencias, etc.
  4. Accionariales: muerte, enfermedad, sucesión, etc.

El Gestor Temporal suele ser nombrado para ocupar puestos de relevancia y, por tanto, la responsabilidad de su búsqueda y nombramiento recae, según el caso, en el Consejo (para un Consejero Delegado y/ Director General) o en cualquiera de éstos últimos (para un Director Financiero, Director de Operaciones, etc.).

El proceso de selección de un Gestor Temporal adecuado es clave para el éxito de las tareas que le serán encomendadas. Las alternativas más comúnmente usadas son:

Selección Directa: este método es menos profesional, pues se suelen usar referencias personales para el muestreo de candidatos, se dedica el tiempo que sobra de las tareas diarias, y los criterios de selección están influidos por afinidades que podrían distorsionar la valoración de los candidatos. A su favor tiene que es un proceso menos costoso.

Contratar a una empresa especializada: es la opción más profesional porque el muestreo de candidatos es más amplio, se hace una selección previa más rápida y objetiva y, sobre todo, se cuenta con el apoyo y la experiencia acreditada del equipo de la empresa especializada para dar soporte al Gestor Temporal en aquellas áreas en que su sola actividad y/o presencia no alcancen a cubrir los objetivos previstos. En su contra, es un proceso más costoso.

En próximas entradas hablaremos sobre las ventajas y funciones del Interim Management o Gestor Temporal de empresas, del perfil idóneo de los candidatos, de su ciclo de mandato o de su remuneración.