Ane Alkorta, Socia abogada NORGESTION. Protocolo familiar. Importancia y contenido.

Empresas familiares

Es de sobra conocida la enorme relevancia que tienen las empresas familiares en nuestra sociedad. Suponen casi el 90% de las empresas del país, un 65% del PIB, el mismo porcentaje respecto a la población activa…,

Pero del mismo modo, conocemos la realidad de que hay muy pocas empresas familiares que sobreviven a la tercera generación.

Y es que tanto la gestión desde el punto de vista del negocio como la previsión y organización desde el punto de vista de la propiedad son de vital importancia.

Llegados a este punto, hay instrumentos, como pueden ser el protocolo familiar o los pactos entre socios, que nos permiten reflexionar y planificar el futuro dentro de la empresa y su desarrollo en el ámbito familiar.

¿Qué es un protocolo familiar?

Básicamente un protocolo familiar consiste en plasmar en un acuerdo con jurídica propia las líneas básicas o criterios de actuación que se deben tener en cuenta por parte de los actuales y futuros propietarios para el buen funcionamiento de la empresa. El objetivo de esto es el de crecer evitando que las interferencias del ámbito familiar puedan afectar a la toma de decisiones empresariales.

En este sentido en los acuerdos o protocolos familiares se recogen aspectos como:

  • Organización y tomas de decisión en los órganos familiares (que pueden coincidir o no con los órganos de gestión de la Sociedad)
  • Órganos de administración y gestión, su composición y las mayorías para la toma de decisión. En este aspecto, por ejemplo, suele ser interesante el proponer la incorporación de Consejeros independientes. Estos aportarán ideas que puedan ser ajenas al entorno familiar e incluso, en ciertos momentos, el Consejero pueda actuar de árbitro.
  • Nombramiento de Directores y el perfil de los mismos.
  • Condiciones de acceso de los miembros familiares para trabajar en la empresa independientemente de la categoría profesional a la que se quiera optar.
  • Mayorías reforzadas que se requieran para adoptar determinadas cuestiones en el seno de la junta de accionistas.
  • Política de dividendos de la empresa.
  • Aspectos que deben recogerse en los Estatutos Sociales.
  • Cláusulas para evitar bloqueos, mayorías que se necesitan para modificar el protocolo y acuerdos, en su caso, de salida de Socios.

Además los protocolos familiares se complementan y se refuerzan con otra serie de documentos tales como la elaboración de testamentos, pactos sucesorios, acuerdos matrimoniales o nombramientos de tutores.

Con todo ello lo que se logra, tras este ejercicio de reflexión, es poner el foco, no tanto en los intereses de la familia (que también) sino en la empresa, para dejar fijados dentro de un marco contractual los elementos esenciales para que la empresa familiar siga creciendo.